domingo, 21 de agosto de 2016

RESEÑA #1 BERNHARD SCHLINK: MUJER BAJANDO UNA ESCALERA





¡Hola a todos y a todas! ¿Cómo los trata esta tarde de domingo? Yo estoy cansada pero no me puedo quejar, salí todo el fin de semana con amigos. Mañana vuelvo a la facultad después de casi dos meses de vacaciones, sinceramente no tengo muchas ganas ya que estoy trabajando y sé que va a ser un caos total pero algún día había que volver.
Hoy les traigo mi primera reseña de un libro que me regalaron hace un tiempo para mi cumpleaños y por fin lo terminé.


                            Mujer bajando una escalera  


             

                                       

  


Título original: Mujer bajando una escalera
Autor: Bernhard Schlink
Editorial: Anagrama
Numero de páginas: 243
Género: ficción realista




           




 Sinopsis


Una mujer baja una escalera. La mujer está desnuda, su cuerpo es pálido, el vello del pubis y la cabellera son rubios. Frente al fondo gris verdoso de una escalera y unas paredes difusas, se presenta ante el observador con una levedad en suspenso. Al mismo tiempo, con sus piernas largas, sus caderas redondeadas y plenas y sus firmes pechos, posee una gravidez sensual. Ésa es la figura que aparece en un cuadro del cotizadísimo pintor Karl Schwind. El protagonista y narrador de esta novela lo contempla fascinado en un museo. La fascinación tiene un doble origen: la obra llevaba décadas desaparecida, y además formó parte de la vida de quien nos cuenta la historia.
Es un lienzo que conecta el presente con el pasado, cuando él era un joven e ingenuo abogado y le asignaron un caso que nadie en el bufete quería llevar. Un caso cuyo centro era ese cuadro. Estaba deteriorado, dañado, y había una disputa entre el propietario –el millonario Peter Gundlach–, el pintor y la mujer retratada –Irene Gundlach, la joven esposa del millonario–. Y el inexperto abogado se vio envuelto en esa historia triangular en la que no fue un mero testigo...
Con su prodigiosa capacidad para narrar de un modo sencillo y ágil lo complejo, para penetrar con sutileza en los recodos más secretos del alma humana, Bernhard Schlink nos regala una novela sutil y prodigiosa que habla del amor, el arte, el engaño, la obsesión, la posesión y la pérdida, el dolor, el peso de los recuerdos y las oportunidades perdidas. De las pasiones y ardides alrededor de un valioso cuadro que representa a una mujer desnuda bajando una escalera.





         Opinión personal


Pensé mucho tiempo como arrancar con esta reseña porque, mi mente quedo en blanco cuando termine de leer la última página. Comienza bien, en la primera parte cuenta la historia de vida de un abogado el cual ve un cuadro muy conocido y renombrado en una galería de arte. Este cuadro le trae recuerdos de su vida pasada ya que tuvo un rol importante en ella. A partir de ese momento queda en shock, cuando vuelve en si se las arregla para encontrar a una persona en especial, Irene un personaje muy interesante. Ella tiene las respuestas a muchas de las preguntas que se hace a sí mismo, esas del estilo ¿Qué hubiera pasado si…
Me gustó la forma de plantear la historia de Schlink, utiliza el recurso de los flashbacks y de esta forma va entrelazando lo que sucedió en el pasado con que está sucediendo en el presente. Fue muy difícil terminar de leer este libro, no porque fuera largo ni complicado sino porque no logré conectarme con el personaje principal y eso era clave. Creo que lo que me empujo a seguir leyendo fue que no entendía porque peleaban dos hombres como Karl Schwind, un artista plástico famoso y Peter Gundlach, un hombre millonario, con una esposa que cualquiera quisiera tener. Ahí estaba el quid de la cuestión: la mujer del cuadro, Irene Gundlach.
Voy a ser completamente sincera: la odié desde que Schlink le dio protagonismo en la historia. Su arrogancia y superficialidad me daban ganas de revolear el libro, pero por suerte no lo hice. En la segunda parte me enteré de muchísimas cosas sobre su vida y le tomé mucho cariño. Ustedes pensaran ¿Qué fue lo que me hizo cambiar de opinión? Simple: ser ella misma, una persona fuerte con todas las letras, segura de sí misma y con una ideología propia que el resto de los personajes no puede comprender. De hecho, ella es quien, en la tercera parte, hace que el protagonista se replantee las elecciones que fue tomando a lo largo de su vida y como llego a ser quien es. Gracias a Irene el evoluciona como persona.
Sobre Karl y Peter puedo decirles que son dos personajes a quienes no les tuve ni les tengo estima, pero fue agradable saber que evolucionaron con el pasar de los años.
En cuanto al final, me pareció muy predecible y decepcionante. Estuve unos días frustrada por eso, pero como les comenté antes, hay cosas que se pueden rescatar, por eso mismo creo que es un buen libro aunque le faltó algo.


                                    Valoración ★★★

 

¿Les gustaría leerlo? ¿Qué están leyendo actualmente?



¡Besos!


Bel



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